Cómo elegir agencia de SEO y GEO en Colombia: qué preguntar antes de firmar

Ya decidiste contratar; el problema es a quién. Hoy todas las agencias dicen que hacen SEO y que te ponen en la IA, y desde afuera se parecen mucho. Estas ocho preguntas —con la respuesta que debería darte cada una— separan en la primera reunión a quien sabe hacerlo de quien le pegó la palabra IA a lo de siempre.
Tu próximo cliente ya no empieza en Google. Abre ChatGPT, escribe "necesito una agencia que me ayude con esto en Colombia, ¿cuál me recomiendas?", y recibe tres nombres. Si tu empresa está en esa respuesta, esa persona llega a tu sitio con la decisión medio tomada. Si no está, nunca supo que existías. Aparecer ahí —y seguir apareciendo en Google— es un objetivo concreto: se define, se mide y se alcanza. Estas ocho preguntas te dicen, en la primera reunión, si la agencia que tienes al frente sabe llevarte hasta ese resultado.
Por qué salir en Google ya no es suficiente
En Colombia, el 93,7% de las búsquedas sigue pasando por Google, y quien lo abandone pierde. El cambio está en lo que pasa después de la búsqueda. Cerca de 6 de cada 10 búsquedas hoy terminan sin que la persona entre a ningún sitio: el resumen de arriba le resolvió la duda. Según Bain, 8 de cada 10 usuarios ya se apoyan en esos resúmenes de IA buena parte del tiempo.
Eso tiene una consecuencia que muchos gerentes de mercadeo ya vieron en sus reportes: subir de posición dejó de traducirse automáticamente en más visitas. Se puede pasar del puesto ocho al tres y ver el tráfico igual o peor, porque la respuesta se está entregando antes de que exista el clic.
Al mismo tiempo, cerca de 1 de cada 3 personas ya arranca preguntándole directamente a una inteligencia artificial. En Colombia esa conversación pasa casi toda por dos puertas: ChatGPT y Gemini concentran cerca del 90% del uso. Y quien llega a tu sitio desde una de ellas vale más: el estudio de Semrush sobre tráfico de IA encontró que ese visitante vale unas 4,4 veces lo que vale un visitante orgánico común, porque llega con la comparación ya hecha.
Ahí está el objetivo, dicho sin rodeos: no se trata de tener más visitas, sino de estar entre las opciones que se nombran cuando alguien está decidiendo a quién contratar — en la lista de Google y en la respuesta de la IA. Lo primero se llama SEO; lo segundo, GEO. Hoy se contratan juntos porque el cliente los usa juntos.
SparkToro y Bain, 2026. Y entre las búsquedas donde todavía hay clic, el primer resultado recibe hasta un 61% menos que antes de los resúmenes (BrightEdge). Subir posiciones sigue importando, pero ya no entrega lo que entregaba: por eso la pregunta correcta a una agencia no es "a qué puesto me subes" sino "en qué respuestas me metes".
La respuesta corta: qué pedirle a una agencia de SEO y GEO antes de firmar
Pídele cinco cosas concretas: en qué preguntas específicas quieres aparecer, una medición inicial con número de dónde estás hoy, que las cuentas queden a tu nombre, un plan escrito de los primeros 90 días, y claridad sobre qué pasa si te vas. Si alguna se responde con generalidades, ahí está tu respuesta.
Las ocho preguntas de abajo desarrollan esas cinco, con la respuesta que debería darte alguien que sabe y la señal que conviene no dejar pasar.
SEO y GEO: en la IA no hay segundo lugar
Durante quince años "posicionarse" quiso decir una sola cosa: salir arriba en Google. Hoy el trabajo se parte en dos frentes que se apoyan pero no son lo mismo:
- SEO — que Google te muestre y la gente entre a tu sitio.
- GEO — que los motores de inteligencia artificial te citen y te recomienden cuando alguien pregunta por lo que tú vendes.
La diferencia práctica: en Google compites por una posición en una lista. En la IA no hay lista. O apareces en la respuesta o no existes para esa persona. No hay un segundo lugar visible.
Muchas agencias todavía venden lo primero y le pegan la palabra "IA" encima. Si quieres el detalle de qué comparten los dos frentes y en qué se separan de verdad, está en SEO o GEO: cuál necesita tu empresa. Las preguntas de abajo sirven para distinguir a quien sabe hacerlos.
1. ¿En qué preguntas concretas van a trabajar para que aparezca mi empresa?
Qué debería responderte: con preguntas completas, escritas como las escribe un cliente real. "Necesito una empresa en Cali que me ayude con la contabilidad de mi pyme, ¿cuál me recomiendas?" es una pregunta. "Contabilidad Cali" es una palabra clave, que es otra cosa.
Y hay un detalle que conviene mirar antes de juzgar la respuesta: de dónde salió esa lista. Si te la entregan armada en la primera reunión, sin haberte preguntado nada, salió de una herramienta de volúmenes de búsqueda. La lista buena se construye contigo: la agencia debería devolverte la pregunta —a qué cliente le quieres vender, qué línea quieres crecer— y traerte después la lista por escrito para que la apruebes. Es tu negocio el que decide en qué preguntas vale la pena aparecer; la agencia aporta el oficio de traducirlas y medirlas.
Señal de alarma: que te entreguen una lista de 200 palabras clave con volúmenes de búsqueda y nada más. Ese entregable se genera en diez minutos con una herramienta y no dice nada sobre quién te va a contratar.
2. ¿Dónde estoy hoy, con número?
Qué debería responderte: una medición inicial antes de empezar a trabajar. En SEO es fácil, porque hay datos de Search Console. En GEO hay que producir el dato, y ahí está la trampa: abrir ChatGPT y hacer una pregunta no es medir. Los motores no responden igual dos veces —cambia según cómo se pregunte y en qué momento—, así que una consulta suelta es una anécdota, no un punto de partida.
Lo que distingue una medición de una consulta es que está construida sobre lo que tú quieres vender, y eso se nota en cinco cosas que puedes pedir una por una:
- Las preguntas salen de tu objetivo comercial, no de una lista genérica. Se arman a partir de en qué te quieres posicionar y a qué cliente quieres llegar, y se ponderan: la línea de negocio que quieres crecer pesa más que la que estás dejando.
- Están escritas como las escribe un cliente —"necesito una empresa que…"— y cubren los distintos momentos de la decisión: a quién me recomiendas, tengo este problema, comparar opciones, cuánto cuesta, quién hay en mi ciudad. Aparecer solo cuando te buscan por tu nombre no es visibilidad: es que ya te conocían.
- Son suficientes para que el resultado sea un dato, no una impresión. Con dos o tres consultas el azar manda; con volumen, el patrón se sostiene.
- Se consulta en los motores que usa tu cliente, y con búsqueda web activa. Si el motor responde de memoria, estás midiendo lo que aprendió hace meses y no lo que hoy le contesta a un comprador.
- Se registra más que un sí o un no: en qué lugar de la respuesta apareces, qué competidores salen cuando tú no sales, y de qué fuentes sacó el motor lo que dijo. Esa última lista es la más útil de todas, porque dice exactamente en qué sitios hay que estar.
Y tiene que ser repetible: el mismo método y las mismas preguntas cada mes. Si cambian entre una medición y la siguiente, no hay comparación posible — hay dos fotos distintas. Cuando el objetivo del negocio cambie de verdad, la lista se ajusta a propósito y queda anotado.
Señal de alarma: "eso lo vamos viendo", o una medición que consiste en tres capturas de pantalla de ChatGPT. Si no hay número al inicio, no habrá manera de discutir el resultado al final. Y a quien cobra le conviene esa ambigüedad más que a ti.
Si ya sabes que la IA nombra a tus competidores y a ti no, las causas concretas —y en qué orden se corrigen— están en por qué ChatGPT no menciona tu empresa.
3. ¿Las cuentas quedan a mi nombre?
Qué debería responderte: que Search Console, Analytics y cualquier herramienta de medición se crean con tu correo corporativo y la agencia entra como invitada. Es un detalle administrativo de cinco minutos que decide si el día que te vayas te llevas tu historia o empiezas de cero.
Señal de alarma: que las cuentas estén a nombre de la agencia "para simplificar". Lo mismo aplica al dominio y al hosting.
4. ¿Qué se hace exactamente el mes 1, el 2 y el 3?
Qué debería responderte: un plan escrito con tareas, no con conceptos. La diferencia se ve en un ejemplo:
- Tarea: "en el mes 1 reescribimos la página del servicio de auditoría y publicamos dos artículos: uno que responda cuánto cuesta una auditoría para una pyme y otro cada cuánto hay que hacerla".
- Concepto: "optimización on-page y estrategia de contenidos".
Lo primero se puede revisar a fin de mes con un sí o un no. Lo segundo no se puede incumplir, porque no dice qué es. Fíjate también en que cada tarea diga sobre qué página o qué pregunta se hace: es lo que después permite conectar el trabajo con el número del punto 2.
Señal de alarma: propuestas que enumeran actividades sin decir cuántas, sobre qué, ni quién las hace.
5. ¿Qué necesitan de mí, y cuándo?
Qué debería responderte: una lista corta y honesta —accesos, alguien que revise textos, media hora al mes para contestar dudas del negocio—. Pero lo primero de esa lista no son los accesos: es hacia dónde va tu empresa.
Y no es una pregunta de relleno para romper el hielo. Es el insumo del que sale todo lo demás:
- En qué te quieres posicionar, que casi nunca es igual a lo que hoy facturas. Es lo que quieres que te compren en dos años.
- Qué línea quieres crecer y cuál estás dejando. Posicionar bien un servicio que piensas soltar es gastar el presupuesto en construir la reputación equivocada.
- Qué cliente quieres, no cuál te llega hoy. Si quieres subir de ticket, las preguntas por las que hay que aparecer son otras.
- Qué mercados nuevos vienen — otra ciudad, otro país, otro sector.
De ahí salen las preguntas que se miden en el punto 2. Si esa conversación no ocurre, te van a posicionar donde ya estabas: la agencia mira tu web, ve lo que vendías, y trabaja para eso. El resultado típico es un blog que sigue enseñando lo que la empresa hacía hace cinco años, que además es justo lo que la IA aprende y repite sobre ti.
Y esa conversación se repite, no se hace una sola vez. Los negocios se mueven: se abre una línea, se cierra otra, se sube de segmento. Cada tres meses vale la pena volver a la misma pregunta —¿esto sigue siendo hacia dónde vamos?— y ajustar la lista de preguntas cuando la respuesta cambie. Con una advertencia técnica: si la lista cambia, la comparación con los meses anteriores se rompe, así que el cambio se hace a propósito y se deja anotado, no sobre la marcha.
Señal de alarma: "no necesitamos nada de usted". Suena cómodo y es la receta del contenido genérico que no distingue tu empresa de las otras cuarenta del sector. La otra señal, más silenciosa: una agencia que preguntó a dónde ibas en la primera reunión y no volvió a preguntarlo nunca más.
6. ¿Qué me pueden prometer y qué no?
Qué debería responderte: una negativa clara sobre las posiciones —nadie controla el algoritmo de Google ni el de ChatGPT— y, en cambio, una lista larga de compromisos concretos. Que no se pueda garantizar el puesto no significa que todo sea incierto: casi todo lo que decide el resultado sí depende del trabajo, y por eso sí se compromete.
Lo que sí debe comprometerse, por escrito:
- Que tu sitio quede legible para los motores de IA. Esto no es una probabilidad, es un interruptor: o los rastreadores entran o no entran. Se garantiza y se verifica.
- Cuánto trabajo se hace y sobre qué. Cuántas páginas se escriben o reescriben al mes, cuáles, y quién lo hace. Es un compromiso de ejecución y se cumple o no se cumple.
- Que se mide todos los meses con la misma vara, y que el número lo ves tú, salga bueno o malo. Si un mes no se movió, se dice.
- Avanzar en indicadores que sí dependen del trabajo: cuántas de tus preguntas de compra tienen ya una página que las responde, cuántas menciones nuevas se consiguieron, cuántas páginas quedaron con datos al día. Nada de eso depende del algoritmo.
- Plazos, separando el trabajo del resultado. Cuándo queda hecha cada tarea —lo técnico en semanas, las primeras páginas en el primer mes— y cuándo debería empezar a verse el efecto —aparecer en más preguntas, entre el mes 2 y el 4—. Son dos calendarios distintos y un buen proveedor te da los dos por separado, aunque no pueda prometer el resultado final.
- Que el contenido, las páginas y los accesos son tuyos y se quedan contigo pase lo que pase.
- Un punto de revisión con consecuencia. A los 90 días se mira el número: si no se movió, qué se cambia y quién asume ese replanteo. Comprometerse a revisar es fácil; comprometerse a qué pasa después es lo que distingue.
Visto así, la lista de lo que sí se promete es mucho más larga que la de lo que no. Lo único que queda afuera es la posición exacta, que es precisamente lo que no está en manos de nadie.
Señal de alarma: "primera página garantizada" o "aparece en ChatGPT en 30 días". Google lleva más de una década pidiendo desconfiar de quien garantiza posiciones, y en los motores de IA la promesa es todavía más difícil de sostener: las respuestas cambian según cómo pregunte cada persona. La otra cara también es señal: quien solo te dice lo que no puede prometer, y no te ofrece ningún compromiso concreto a cambio, se está cubriendo las espaldas.
7. ¿Cómo consiguen que otros sitios los mencionen?
Qué debería responderte: menciones ganadas —prensa, directorios reales del sector, alianzas, contenido que a alguien le sirve citar—. En GEO esto pesa más que en SEO: los motores de IA construyen la respuesta a partir de lo que otros dicen de ti, no de lo que tú dices de ti mismo.
En empresas que le venden a otras empresas esto pesa todavía más, porque la lista corta de proveedores se arma antes de la primera llamada: el detalle está en posicionamiento en IA para servicios B2B.
Señal de alarma: paquetes de "100 backlinks" por un precio fijo. Eso es compra de enlaces, va contra las políticas de Google desde hace años, y el riesgo lo carga tu dominio, no el de la agencia.
8. ¿Qué pasa si me voy?
Qué debería responderte: que el contenido, las páginas y los accesos son tuyos y se quedan. Lo normal es que haya un mínimo de permanencia —el trabajo no rinde en un mes—, pero debe estar escrito y ser finito.
Señal de alarma: que al terminar el contrato se retire contenido, o que la web viva en una plataforma propia de la agencia de la que no puedes sacarla.
Cuánto cuesta una agencia de SEO y GEO en Colombia
En Colombia el rango es amplio y conviene entender qué explica la diferencia. Un servicio mensual serio de SEO y GEO para una empresa de servicios arranca alrededor de los $3.000.000 mensuales y sube según cuántas líneas de negocio haya que trabajar. Por debajo del millón, lo que suele venderse es un informe automático y dos publicaciones al mes.
Antes de firmar un mensual, lo razonable es pagar una medición suelta: cuesta poco, no obliga a nada y te deja con un diagnóstico que sirve incluso si contratas a otro. En nuestro caso ese diagnóstico cuesta $490.000, mide tu visibilidad en ChatGPT, Gemini y Claude, la compara con la de tus competidores y termina en un plan a 90 días.
El desglose por tramos, con lo que incluye cada uno, está en cuánto cuesta posicionarse en Google y en IA en Colombia.
Cómo trabajamos en Statum Digital: el objetivo primero, en números
En Statum Digital, nuestro servicio de SEO y GEO empieza siempre por definir el objetivo en números, y el orden no es casual: primero acordamos contigo en qué preguntas quieres aparecer, después le preguntamos eso mismo a los tres motores de IA y contamos en cuántas apareces hoy. Ese número es la meta de la que se parte, y contra ese número se mide cada mes lo que se avanzó.
Somos una agencia de Cali. Trabajamos con empresas de servicios profesionales, B2B y salud, entre otros sectores; lo que tienen en común no es el rubro sino que la venta se decide por confianza y con un ticket que justifica el trabajo. Eso define tanto lo que hacemos bien como lo que no: llevamos pocas cuentas a la vez, y no somos la opción para quien busca el proveedor más barato del mercado.
Y si quieres el dato antes de hablar con nadie, aquí abajo puedes consulta gratis si la IA te recomienda: son segundos y no pide correo.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto tarda en verse un resultado?
Conviene separar dos relojes, porque no corren igual. El del trabajo —lo que hace la agencia—: la revisión técnica queda lista en semanas, las primeras páginas reescritas dentro del primer mes, y las menciones se consiguen de a poco durante todo el año. El del resultado —lo que ves tú—: lo primero que se mueve es en cuántas preguntas de compra apareces, entre el segundo y el cuarto mes; las visitas y los contactos llegan después de eso; y la venta depende además de tu proceso comercial, no solo de la visibilidad. Cuando alguien te da un solo plazo para todo, está juntando cosas que no ocurren al mismo tiempo.
¿Se puede garantizar el primer lugar en Google o en ChatGPT?
No. Nadie controla esos algoritmos. Lo que sí se compromete es el trabajo —qué se hace, con qué frecuencia y cómo se mide—, y ese compromiso debe estar por escrito.
¿Sirve contratar SEO sin GEO, o al revés?
Comparten más de la mitad del trabajo, así que separarlos suele ser artificial. Lo razonable es empezar por la base común y decidir la prioridad con la medición, no con la moda.
¿Qué pasa con mi contenido si termino el contrato?
Debe quedarse contigo: las páginas, los textos y los accesos son tuyos. Si una agencia condiciona eso, es motivo suficiente para no firmar.
Ya tengo agencia de SEO. ¿Cómo sé si me está funcionando?
Pídele dos cosas del último trimestre: en qué preguntas de compra apareces hoy y en cuáles aparecías antes, y qué páginas se escribieron o reescribieron, con su enlace. Si la respuesta llega en forma de posiciones y visitas pero nadie sabe si la IA te nombra, no es que estén trabajando mal: es que están midiendo la mitad del tablero. Antes de cambiar de proveedor conviene tener el número propio; con eso la conversación deja de ser de opiniones.
¿Cuánto tiempo debo dedicarle a esto?
La reunión inicial de una a dos horas —la de a dónde va el negocio— y después alrededor de media hora al mes para revisar textos y resolver dudas del sector. Menos que eso suele significar que el contenido lo está escribiendo alguien que no entiende lo que vendes, y se nota.
¿Necesito rehacer mi página web antes de empezar?
No necesariamente. Lo que sí hay que revisar de entrada es que los rastreadores de IA puedan leerla y que las páginas de servicio digan con claridad qué haces, para quién y desde dónde. Eso se arregla sobre el sitio que ya tienes. Rehacer la web se justifica cuando la plataforma no deja tocar los textos o el sitio no se puede leer sin ejecutar programación en el navegador — no como requisito de entrada.
¿Sirve si vendo solo en mi ciudad?
Sí, y suele rendir más rápido, porque la competencia por "en Cali", "en Medellín" o "en Barranquilla" es mucho menor que la nacional. En los motores de IA la pregunta con ciudad es de las más frecuentes cuando alguien va a contratar un servicio.
¿Me conviene contratar una agencia o un profesional independiente?
Depende del alcance del trabajo, no del tamaño del proveedor. Esto mezcla tres oficios distintos —la parte técnica del sitio, la redacción y la medición mensual— y un independiente muy bueno los cubre los tres mientras el volumen sea pequeño; de cierto punto en adelante necesita apoyo. Así que la decisión no se toma por la figura sino por las respuestas: hazle las mismas ocho preguntas a los dos. Quien no pueda decirte con un número dónde estás hoy tampoco podrá mostrarte después lo que avanzó, trabaje solo o en equipo.
¿Tengo que firmar permanencia?
Es razonable que haya un mínimo, porque el trabajo no rinde en un mes y la agencia asume el esfuerzo grande al principio. Lo que no es razonable es que sea indefinido, que no esté escrito, o que salirse implique perder el contenido. Un mínimo de tres a seis meses, con la salida clara, es lo habitual.
¿A tu marca la nombra la IA?
Escribe tu dominio y te decimos en segundos si la IA ya reconoce tu marca, y qué le falta a tu sitio para que los motores puedan leerte.
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