Cuánto cuesta una página web para empresa en Colombia

Necesitas una cifra para la línea de página web del presupuesto y las cotizaciones llegan separadas por millones. Esto es lo que se paga en cada caso —construir, sostener, dominio y hosting—, qué mueve el precio y cuánto conviene invertir según lo que la web tenga que traerte.
Estás armando el presupuesto de mercadeo del año y necesitas una cifra para la línea de "página web". Pides tres cotizaciones del mismo proyecto y te llegan separadas por millones, todas diciendo más o menos lo mismo. Antes de decidir por precio conviene entender qué se está pagando en cada caso, porque la diferencia casi nunca está en el diseño.
La respuesta corta: qué se paga y cuánto
Se pagan tres cosas distintas: construir el sitio, sostenerlo cada mes y el dominio con el hosting. Lo que más varía es la primera, y varía por el alcance: no cuesta igual una página única que un sitio de diez páginas o una tienda. En Statum Digital una One Page arranca en $1.500.000 y una web multipágina en $3.500.000. Si vas a vender en línea, una tienda arranca en $4.200.000 y sube según la plataforma y lo que quieras exigirle a la experiencia de compra.
El mantenimiento va aparte y arranca en $120.000 al mes según el tipo de sitio. Y el dominio con el hosting es un costo anual pequeño comparado con lo demás, pero tiene una condición que no es negociable: debe quedar a tu nombre.
| Qué es | Para qué sirve | Desde |
|---|---|---|
| Landing Page | Una página dentro de la web que ya tienes, para una campaña puntual | $700.000 |
| One Page | Sitio propio completo en una sola página, con dominio y hosting | $1.500.000 |
| Web Multipágina | Hasta 10 páginas. La opción estándar para presentar la empresa | $3.500.000 |
| Web de Alto Rendimiento | Carga casi instantánea, blog y gestor de contenido, lista para que la IA te cite | $5.000.000 |
| E-commerce WordPress | Tienda propia, sin comisiones de plataforma ni límite de productos | $4.200.000 |
| E-commerce Shopify | Tienda sobre Shopify, sin preocuparse por el mantenimiento de fondo | $6.000.000 |
| E-commerce de Alto Rendimiento | Vitrina ultrarrápida sobre el motor de Shopify, para tiendas que ya venden | $9.500.000 |
Las publicamos a propósito, igual que las de los demás servicios. Una cotización que no dice el alcance no se puede comparar con nada: el número solo significa algo al lado de cuántas páginas, quién escribe los textos y qué pasa después de la entrega.
Qué mueve el precio de una cotización a otra
- Cuántas páginas y cuántas plantillas distintas. No es lo mismo repetir un diseño diez veces que diseñar diez páginas diferentes. Es el factor que más pesa y el que casi nunca se detalla.
- Quién escribe los textos. Si los redacta el proveedor —hoy casi siempre con IA de por medio—, el proyecto avanza solo y tú entras a revisar y aprobar; si los tiene que escribir tu equipo, el cronograma queda colgado de la agenda de alguien. Ninguna opción es mejor, pero la que no se acordó es la que estanca el proyecto tres meses.
- De dónde salen las imágenes. Banco de contenido, piezas generadas para tu marca, material tuyo o una sesión de fotografía profesional: cada opción cambia el precio y, sobre todo, cambia cuánto se parece el sitio a tu empresa real.
- Qué tan rápido tiene que cargar. Cumplir los umbrales que Google usa para medir experiencia —las Core Web Vitals— exige construir distinto, no solo apretar un botón al final.
- Si vende o si capta contactos. Una tienda suma pagos, envíos, inventario y pruebas de compra. Es otro proyecto, no el mismo con un botón más.
- Integraciones. Conectar el formulario con un CRM, agendar citas, sincronizar inventario o instalar un bot de WhatsApp es trabajo aparte y conviene cotizarlo como tal.
Los tres costos que aparecen después, y que casi nadie pregunta
Es donde se decide si la página fue barata o solo lo pareció.
El mantenimiento. Actualizaciones, respaldos, seguridad y soporte cuando algo falla. En un sitio con gestor de contenido esto no es opcional: la propia documentación de WordPress insiste en mantener plataforma y complementos al día, y ahí está la mayoría de los sustos evitables. En nuestro caso arranca en $120.000 al mes para una One Page y sube según el tipo de sitio, hasta $500.000 en una tienda WordPress, que es la que más exige. Un sitio sin mantener no se cae al día siguiente: se cae a los ocho meses, y ahí el costo es otro.
Los cambios de contenido. Cambiar un teléfono, subir tres fotos, agregar un servicio. Si puedes hacerlo tú, cuesta cero; si dependes del proveedor, se cobra por hora — en nuestro caso $150.000 la hora de webmaster. Por eso vale la pena preguntar desde el principio qué vas a poder editar sin llamar a nadie.
El dominio y el hosting. Son el costo más pequeño y el más importante de vigilar, porque es tu dirección en internet. Deben quedar a nombre de tu empresa, con los accesos en tu poder. Cuando quedan a nombre del proveedor, cambiar de proveedor deja de ser una decisión técnica y se convierte en una negociación incómoda.
Por qué una cotización cuesta $800.000 y otra $8.000.000
Porque debajo del mismo nombre se venden cosas muy distintas, y el mercado colombiano es especialmente disperso en esto. En el extremo bajo suele haber una plantilla comprada, rellenada con tus textos y publicada; funciona, se ve decente y su límite aparece cuando quieres competir por búsquedas, cuando necesitas velocidad o cuando hay que cambiar algo de fondo. En el extremo alto hay diseño propio, contenido escrito, medición instalada, integraciones y acompañamiento después de la entrega.
Lo importante no es cuál es más barata sino cuál te sirve, y eso depende de qué tenga que hacer el sitio. Si tu página solo tiene que existir para dar confianza cuando alguien busca tu nombre, la opción sencilla es una decisión sensata. Si la página es el canal por el que van a llegar clientes que hoy no te conocen, ahí sí conviene invertir en velocidad, estructura y contenido, porque es lo que te va a devolver la plata.
Y una advertencia práctica: cuando el precio bajo viene con dominio y hosting a nombre del proveedor, con un sitio que no puedes editar y sin acceso al código, no compraste una página más barata — arrendaste una que no es tuya. Las señales para distinguir una cosa de la otra están en cómo elegir quién te hace la página web.
Cómo saber cuánto te conviene invertir a ti
La cifra no sale de comparar cotizaciones, sale de tus propios números, y se razona en tres pasos:
- Cuánto te deja un cliente nuevo. La utilidad, no la venta. Y si tu servicio se renueva, la de todo el tiempo que el cliente se queda contigo.
- Cuántos clientes al año tendría que traerte el sitio para pagarse. Con un ticket alto pueden ser dos o tres. Con ticket bajo y volumen, la cuenta se hace con margen por venta y cantidad de pedidos.
- Con qué vas a traer la gente. Aquí es donde muchos presupuestos se rompen: se gasta todo en construir el sitio y no queda nada para que alguien llegue a verlo. Si vas a usar pauta, esa inversión es aparte y conviene presupuestarla al lado de la web: conoce más sobre cuánto cuesta gestionar pauta digital en Colombia, donde está esa cuenta desarrollada — qué parte es la gestión y qué parte la inversión publicitaria.
Con esas tres respuestas la decisión deja de ser "cuál cotización es más barata" y pasa a ser "cuánto tiene sentido invertir para lo que quiero lograr", que es una pregunta con respuesta.
Cómo comparar dos propuestas sin equivocarse
Ponlas en la misma tabla y llena estas casillas: cuántas páginas · quién escribe los textos · de dónde salen las fotos · qué velocidad se compromete y cómo se mide · qué puedes editar tú · a nombre de quién quedan dominio y hosting · qué incluye el mantenimiento y cuánto vale · cuánto cuesta un cambio después · en cuánto tiempo se entrega y con qué etapas · experiencia: qué sitios han hecho y cómo se comportan hoy. La propuesta más barata casi nunca es la más barata: es la que dejó tres casillas vacías.
Cómo lo hacemos en Statum Digital
Publicamos las tarifas porque creemos que la conversación arranca mejor con las cartas sobre la mesa, y porque una cotización sin alcance no le sirve a nadie. Lo que entregamos por ese precio está en nuestro servicio de diseño y desarrollo web: diseño propio, sitio construido para cargar rápido y para que los buscadores y la inteligencia artificial puedan leerlo, medición instalada, y dominio, hosting y accesos a tu nombre desde el primer día.
Lo construye nuestro equipo de especialistas con años de experiencia en desarrollo, con la inteligencia artificial integrada al resto de nuestras herramientas. Eso tiene dos efectos que se sienten en el bolsillo: lo que antes tomaba meses lo entregamos en días, y ese ahorro de tiempo es parte de por qué nuestras tarifas son las que son. No es una versión recortada del trabajo; es el mismo trabajo hecho con mejores herramientas.
Una aclaración que conviene tener presente al comparar precios: que el sitio salga construido para que los buscadores y la IA puedan leerlo es la base técnica y va incluida. Aparecer recomendado en las respuestas de la IA cuando tu categoría está peleada es otra inversión, sostenida en el tiempo, y se presupuesta aparte — es nuestro servicio de SEO y GEO. Meterlo dentro del precio de la web sería venderte humo.
¿Necesitas la cifra para tu presupuesto? Cuéntanos qué hace tu empresa, cuántas páginas crees que necesitas y para cuándo. Te devolvemos una propuesta con todas las casillas llenas y con la recomendación honesta del alcance que te conviene — que muchas veces es menor del que venías a pedir, y también te lo decimos.
Preguntas frecuentes
¿A los precios hay que sumarles IVA?
Al desarrollo del sitio, no. En Colombia el suministro de páginas web y el hosting están excluidos del IVA por el artículo 476, numeral 21 del Estatuto Tributario, así que la construcción de tu página se factura sin ese 19%. En lenguaje tributario es excluido, no exento; para tu presupuesto significa lo mismo: no se suma. El mantenimiento sí lo lleva —la exclusión que lo cubría se cayó con la Ley 1943 de 2018—, así que cuéntalo desde el principio si vas a contratarlo. En la propuesta cada línea va marcada como corresponde, y tu contador lo confirma en un minuto.
¿Se puede pagar por cuotas?
Es lo habitual en proyectos de desarrollo: un anticipo para arrancar y el resto contra entregas. Lo que conviene evitar es pagar el total por adelantado antes de haber visto nada, y también lo contrario: un proyecto sin anticipo suele ser el primero que se aplaza cuando el proveedor se llena de trabajo.
¿Cuánto dura una página web antes de tener que rehacerla?
Un sitio bien construido y mantenido dura años sin rehacerse; lo que se renueva es el contenido. Lo que acorta la vida de una página no suele ser la moda del diseño sino el abandono: sin actualizaciones, sin contenido nuevo y sin nadie mirando la medición, a los dos años ya no representa a la empresa. Renovar contenido cuesta mucho menos que rehacer.
¿Vale la pena pagar más por una web de alto rendimiento?
Depende de si vas a competir por atención. Si la mayoría de tus clientes llega por referidos y la página solo confirma que existes, la opción estándar alcanza. Si vas a invertir en pauta o en posicionamiento, la velocidad y la estructura dejan de ser lujo: son lo que hace que esa inversión rinda, porque cada segundo de carga se lleva gente que ya pagaste por traer.
¿El precio incluye los textos y las fotos?
Sí, con la repartición clara. Los textos los escribimos nosotros con apoyo de IA: no esperamos que nos entregues la página redactada. Lo que necesitamos de ti es la información que solo tú tienes —qué hace tu empresa, qué vendes, qué te diferencia, a quién le hablas— y el estilo y el tono con el que quieres que suene tu marca; de ahí en adelante revisas, pides ajustes y apruebas. Con las imágenes y los videos pasa algo parecido: puedes darnos tu propio material, y si no lo tienes usamos bancos de contenido o generamos las piezas con IA. Lo que no está incluido es fotografía profesional ni producción audiovisual: si tu caso las pide, se cotizan aparte.
¿Qué pasa si necesito la página en menos de un mes?
Es perfectamente posible y no debería costar más por urgencia. Lo que sí hay que asegurar es lo que depende de ti: la información de tu empresa, el material propio que quieras usar y, sobre todo, las aprobaciones a tiempo. Con eso resuelto, la entrega se cuenta en días. Cuando un proyecto urgente se atrasa, en la mayoría de los casos no fue el desarrollo, fue una revisión esperando respuesta.
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